Más de dos años han pasado ya desde el nacimiento de este escrito y he visto día tras día cómo su fama ha crecido de forma exponencial hasta el punto de ser un monstruo que me genera el 10% de las visitas mes tras mes... y poco me sorprende la verdad. La reseña de Midori la hice un día cuando por mera casualidad descubrí al autor de tan enigmática obra y por mero cachondeo decidí escribir sobre ella sin esperar absolutamente nada de repercusión. La vida en este pequeño rincón de la Internet destinada a los blogs me ha enseñado lo irónico que puede ser el hecho de gastar tardes de tu vida por 23 visitas y 0 comentarios o 20, 976 visitas y una decena de comentarios por algo directamente escrito en estado etílico tardando una o dos horas.
La
situación me tiene ciertamente incómodo pues esta entrada está
lejos de otros escritos en cuanto a trabajo invertido. Las palabras
previas sirven de preámbulo a una reseña rehecha desde cero tratando
de mejorar en todo aspecto la entrada original, que el año pasado modifiqué.
