Watamote es la última serie que he visto, como siempre no
esperaba absolutamente nada de ella más que una sucesión de episodios con la
protagonista haciéndola de idiota a base de chistes y gags físicos… no me
equivoqué en ese aspecto para nada pero, para mí grata sorpresa, expone un
punto muy interesante, tratando de evitar lanzarme un rollo sumamente largo de
varios párrafos diré que Watamote es un “¡Que te jodan!” brutal a toda serie
que tiene como primicia presentarnos un protagonistas solitario, amargado o ambas al inicio de la trama para
con el paso del tiempo y por arte de magia llenarse de amigos/novias/amantes y
vivir así estúpidas, divertidas e irreales aventuras.
Dicho esto Watamote es sin duda alguna una propuesta la mar
de interesante, pues ya no solo se dedica a golpear fuertemente a la cara a
toda “típica comedia de vida escolar” a base de contrastes donde nuestra
protagonista busca obtener como un típico personaje de una comedia cotidiana el significado de la vida, como en muchas otras obras, pero con resultados inesperados que sienta como un cubetazo de agua fría, sino también nos ofrece una perfecta antítesis del estereotipo
más común –tímida, dulce, con muchas ganas de tener amigos, simpática,
agraciada, inocente….todo bonito y hermoso-, Tomoko es tímida…pero hasta ahí,
todos esos pilares que sirven de sostén para el prototipo de protagonista genérica son explotados, totalmente pulverizados y mandados a la puta mierda
cuando Tomoko en la infinidad de diálogos internos se destapa como una
completa perra resentida, enojada y prejuiciosa siendo capaz de clasificar
negativamente a todo ser que, al contrario de ella, sea feliz, aparte de tener unas enormes ganas de caos e infelicidad para resto de mortales.
¿Vale la pena darle una oportunidad a un producto que se
burla de sus similares con una protagonista desgraciada y con una notable fobia
social pero capaz de montarse unas películas y puñetas mentales donde no hay
nada de forma fenomenal? Ja, pues antes de entrar de lleno les digo, sí.
