Como bien pueden notar, últimamente tengo un venazo por escribir reseñas sobre Wii y es una tendencia que durante algún tiempo seguirá. En todo caso el juego que hoy nos ocupa es el mismísimo WarioWare: Smooth Moves, uno de los títulos que acompañaron a la blanca de Nintendo durante sus primeros pasos en América.
La principal basa de este juego es conocer y explotar las propiedades del mando, que en su momento era el motivo para que todo el mundo se volviera loco, es inolvidable aquellos días donde la Wii se vendía como churros, cuando era más socorrida y deseada que prostituta el día de quincena o cuando miles de videos nos deslumbraron con público protagonizando verdaderas carreras de obstáculos con hombres golpeando ancianas y niños de 6 años con tal de adquirir lo que en su tiempo se consideró una revolución además de contar con el beneplácito de todas las compañías como Rockstar, Capcom, Ubisoft, EA entre muchas otras…eran días felices.
Pues bien, WarioWare: S.M. responde a la necesidad de demostrar todas las posibilidades del control a base de micro-juegos pero de una forma sumamente divertida, desenfadada y simpática, a pesar de ser un título cuya campaña –de alguna forma le tengo que llamar a esa madre- dura apenas hora y media es innegable la tremenda calidad de este título.
