Donkey Kong Country 3 es un juego de los muchos que me
hacían falta por completar, tenía años posponiendo ponerme realmente serio con
el hasta hace pocas semanas. Lo que me he encontrado en esta aventura es digno
de mención pues no solo me he divertido de lo lindo, sino que también he notado
una maestría inmensa a la hora de diseñar niveles, todos inspiradísimos y con
una curva de dificultad creciente muy ajustada permitiéndote ganar un poco de
experiencia en unos niveles iníciales sencillos hasta llegar a las últimas
instancias, un verdadero golpe con mazo en el rostro dejando a estos primeros
compases como una suave y agradable caricia en la mejilla.
Siendo el final de la trilogía original de SNES podemos ver en este juego el máximo perfeccionamiento de la fórmula, las mecánicas de juego están mejor que nunca, la música nos ha dejado temas memorables y tanto en gráficos como en arte cuenta con una calidad avasalladora, uno podía pensar que después de dos entregas una tercera expediría un olor a quemado pero no, al igual que sus antecesores logra diferenciarse lo bastante y vamos, que falta de inspiración no han sufrido para nada. Aun así la base se mantiene intacta, la esencia es la misma pero no llega a niveles de hartazgo y siendo sinceros al final el juego me dejó con ganas de más teniendo en cuenta que contenido no le falta.
Lo sé, he repetido en tan solo un párrafo millones de veces como las cosas que hacen los anteriores juegos de la saga bien pinches chidos siguen igual en esta entrega sin perder frescura o encanto, no soy muy afín a la vieja idea de “Si no está roto no lo enmiendes” pues en ciertos géneros como los de lucha o en el mismo ámbito de las plataformas como la saga New Super Mario Bros esto me llega a aburrir, pero aquí no es el caso y todo se lo debo a niveles ágiles, divertidos, variados y muy ingeniosos, entremos de lleno al post.








