martes, 28 de junio de 2016

Una joya en mi colección: Una consola LCD sacada prácticamente de la basura



El otro día mientras ordenaba y ponía en bolsas para cadáver ingente cantidad de objetos que ya hacían en la puta cueva que llamo habitación me encontré esta cosa:

 

No sé por qué –quiero aplazar lo más que se pueda el siguiente Boku-, pero quería compartir este significativo momento con ustedes. Cuando le tomé fotos a este pequeño aparato pensé en simplemente acompañar la imagen con un texto de 5 líneas y a tomar viento fresco hasta mañana… pero qué mejor que compartirles mi efímera experiencia con el armatoste que actualmente no funciona, venga.


Ni siquiera recuerdo haber comprado esta madre. Indagando un poco con el resto de familiares que tienen un mínimo de conocimiento sobre el mundillo, mi hermano y mi perro, descubrí que el primero lo había recibido de regalo en alguna kermés, habituales en las escuelas aquí en México por lo menos. Trasteando un poco con esta consola LCD recibí un puto puñetazo de nostalgia.

Durante mis primeros años de vida fui muy fan de las consolas portátiles con LCD o similares, claro que yo nunca llegué a conocer la verdadera magia que las Game and Watch ofrecían pero eso no quitó que tuviera una pequeña colección de consolas temáticas de Sonic que daban en el Mc Donalds o mi propia 9999 in 1; una especie de ladrillo hueco que como primicia incluía el Tetris pero muchos más juegos.


Básicamente incluía una serie de juegos que van desde Arkanoid, una especie de Pong, el típico matamarcianos o un juego de coches… todo con esas rudimentaria estética de cuadritos que le daba un aire sumamente especial. Para pasar el tiempo y picarte de niño con los cuates esta cosa era una chulada y en más de una ocasión he estado tentado a comprarme otra, por los viejos tiempos, pero al final desisto, poco uso le daría en esta época dado que para matar el tiempo ya tengo otras cosas como buscar Tops en Youtube, indagar en las profundidades de Gamefilia, ver la ingente cantidad de post chorras en Twitter o Facebook, ver el ritual de apareamiento de los vecinos de la esquina a las 2 de la mañana o distraerme con los 300 GB de Hentai que tengo en mi disco duro externo.

Por norma general estas consolas son de muy baja calidad y el tesoro que acabo de encontrar no es la excepción, con decir que hace poco se me resbaló de una altura no mayor a los 5 centímetros y ha quedado inservible, una lástima pues hubiera sido el primer “let’s play” comentado en la historia del blog. Aun con las desgracias estando a flor de piel, costándonos la vida del bichejo, hemos podido jugar de manera exhaustiva… o por lo menos lo suficiente para sacar todas las posibilidades del mismo.

 

Después de algunos experimentos que incluyeron darle el aparato a mi primo pequeño de apenas 3 años y de jugarlo nosotros mismos se llegó a la conclusión de que estábamos ante una putísima mierda, pero era tan jodidamente malo que lo acabamos amando, sobre todo porque hizo llorar al primo y eso es impagable.

Como bien dice el nombre estamos ante un título de lucha donde encarnamos a un boxeador pos apocalíptico que enfrenta a su adversario en la batalla final para definir quién se queda con la última lata de comida para perros, el lore del juego se le muestra al jugador de una forma magistral e implícita que ni el puto Dark Souls puede superar,  no sé si se nota en las fotos pero la imagen que está al fondo de la pantalla muestra la estatua de la libertad y algunas torres más enterradas en la arena, a partir de aquí uno puede hacer 100 teorías sobre el contexto del juego, una verdadera obra maestra.

 

Entonces, básicamente nos liamos a golpes con el adversario de la esquina derecha hasta que pierda toda su barra de vida, algo que jamás logramos hacer pues la IA era una bestia parda que te aniquilaba en segundos. De hecho nunca llegamos a entender cómo funcionaba bien esta cosa. Con la cruceta eventualmente te movías y avanzabas pero para ganar terreno tenías que hacer retroceder a tu adversario, cosa que no pasaba apenas, el milagro de avanzar lo lograbas a base de golpes, un botón para puñetazos y otro para patadas, no sabías si realmente estaba dando frutos tu ataque a menos que te fijaras en la barra de vida. Para defenderte solo podías retroceder y esto daba pie a que el enemigo te acorralara en tu esquina y procediera a sodomizarte como su puta, el primero que ganara dos rounds se alzaría con la victoria… no recuerdo ganar un ni un asalto a decir verdad.

Donde el juego no parecía escueto era en las opciones de personalización de partida e inicio de esta. Con Start iniciabas el juego y podías pausar, con Pause podías iniciar el juego y pausar, con On/Off prendías la consola y con Sound controlamos las opciones de audio; además de esto existía el clásico Reset que era únicamente asequible utilizando un mondadientes, este nunca lo utilizamos pero ahí estaba, lo anterior superaba por mucho las posibilidades jugables.

 

Técnicamente no destaca de muchas de sus hermanas, básicamente ponía la silueta de ambos monigotes y conforme este avanzaba se iluminaba una de las diversas posiciones que podía hacer… no se necesita decir que la fluidez no existe.

Y eso es todo, por hoy ha sido lo más destacable que me ha pasado durante las vacaciones y quería compartirlo con todos mis súbditos. Si alguien tiene alguna de estas cosillas sería interesante que se pasará por aquí a comentar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario